De
un lado.
Suena duro, difícil, decir que se está
de un lado o de otro, pero la realidad nos empuja a asumir una posición. Pero
la vereda en la que nos paramos se elige por muchos motivos que no tienen que
ver con los medios ni con los líderes.
El peor mal es aquel que nace de la ignorancia, del meter a todos en la misma bolsa de mierda, como si señalar al otro como culpable de nuestros males nos salve del abismo.
La esencia la llevas adentro, pensá que sentís
cuando escuchas cosas como:
“Mira la camioneta que tiene ese
bolita”
“Esos negros juntan cartón para poder
afanarte”
“Los inmigrantes antes eran europeos,
ahora vienen de Paraguay, Perú, no es lo mismo”
“Se embarazan para tener un plan
social”
“Inclusión”
“Tienen que ir presos”
“Lei que tal tiene millones”
“Se jubilan sin aportes”
“En Europa es otra cosa, todo funciona”
Hay
que mirarse al espejo, mirar para adentro, ponerse en el lugar del otro, desde ahí nace la postura ante la realidad.
Sil