La mujer lo había echado, después de romperle una botella en la cabeza para sacarlo de la cama; al salir, se encontró con toda su ropa, los discos de vinilo de su viejo, y la pelota de fútbol firmada por un defensor de Defensa y Justicia, de quien ya no recordaba el nombre; todo tirado en la vereda. Metió sin pensar demasiado sus pertenencias en un par de bolsas de consorcio y se fue caminando a la estación de tren, con unas pocas monedas y la tarjeta de débito cortada en pedazos por "la yegua", su mujer, o ex mejor dicho. Eran las 7 de la mañana de un miércoles de otoño. La noche anterior habia ido a la cancha, Quilmes le ganó 2 a 0 a su querido Halcón.
Ojo, esto no fue una sorpresa, venía haciendo méritos, tales como caer borrachisimo y con marcas de besos apasionados en todo el cuerpo (alegaba caidas, moretones asesinos producidos por los golpes), dejar el chat de contactos abierto, justo hablando con una "minita XXX", comprarse ropa de futbol, sin ir a jugar al futbol, sin mirar fútbol, salir con sus amigos todas las noches... desplantes constantes y ella, ella se los aguantaba, no queria darle el gusto de mandarlo a la mierda, porque? Porque estaban pagando el departamento y el auto. Que iba a hacer si lo echaba, como iba a mantener todo eso y la casa?
Él no la aguantaba mas, necesitaba separarse, pero se asumía como cobarde, (cagon) así que hizo todo a proposito para irse, mudarse a la casa de su abuela en la costa y manejar el bar que ella tenía junto al puerto. Con 35 años no pensaba regalarle su energia a una mina que solo quería la casa, el auto y el perro; ademas de los 3 hijos que todavia no habian llegado (eso él se lo agradecia a los PRIME) porque ella hacia tiempo habia dejado de tomar pastillas y se sacado el DIU. Así fue que planificó todo en 6 meses, cansado de la presión de la ciudad y de la mujer, juntó plata, arregló en la empresa y lo echaron! le dejó el telegrama a la mujer en la mesa, cuando lo vió el ya dormia, la botella de Quilmes a medio tomar le sirvió para despertarlo y sacarlo a patadas.
Llegó a la estación, se bajó en retiro y se tomo el micro... el mar lo esperaba.
Rami