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jueves, 7 de noviembre de 2013

Barro nomás




Chequeas desde el celular y desde la compu. Te clava el visto, te pone nerviosa solo pensar que lo estas extrañando.

No te manda un mensaje de texto. (Antes lo hacía)

No te llama. (Antes lo hacía)

Dudas si llamarlo, por que no sabes que queres entonces sería ponerte en un aprieto al pedo.

Tomas el telefono 10 veces en el día, para luego desistir de llamarlo.

Finalmente. Caes, ya no estás con él.


Te das cuenta que llegó el momento del bajón, de volver a escuchar a The Smiths, de dejar de lado el disfraz de autosuficiencia y entregarte al llanto. Definitivamente sabes que no hay vuelta atrás... te lo buscaste, ahora bancatela.









Ramita

domingo, 1 de enero de 2012

Esto, no se me pasa mas

Entonces después de enviar el sms tipo 1 AM lo supe, esto, no se me pasa mas. 

Mejor, porque nada es mas cierto que lo que sentís, y esto no lo puedo razonar, no puedo dejarlo guardado, separarlo y olvidarlo.

Finalmente mi incoherencia gana esta batalla, pero está bien que así sea... llevo ganadas muchas para que no me domine la emoción.



Año nuevo, mismo amor.





Ramita

miércoles, 23 de febrero de 2011

Marcos

Nació en el 84, desde el principio nada fue fácil para él. Cuando empezó el jardín su padre no pudo acompañarlo porque era llevado al penal de Olmos por robo calificado y tenencia de arma de guerra. No iba a ser la primera ni la ultima ausencia, de quien habia heredado el primer nombre, como único legado positivo.

Con los años, se crió a fuerza de golpes, una madre laburante y dos hermanos menores que cuidar. Todas las mañanas se levantaba para ir a la escuela, soñando con ser arquitecto, aunque en el Bajo Belgrano los pibes no tenian sueños tan ambiciosos… y el ocultaba su deseo.

Probó drogas, cocaína para noches especiales, whisky en una esquina y peleas en la cancha de Excursionistas… se enamoró una vez, Erica se llamaba ella vivia en Caseros pero “paraba” por Belgrano en la casa de una prima, él tenia 17 años, ya habia dejado la escuela para poder trabajar; en una noche descuidada ella quedó embarazada, al mes y habiendo advertido lo que pasaba la madre de ella la llevo a Caseros para que una partera se encargara del problema. El fue a buscarla sin saber que ese hijo con el que habia soñado ya no iba a nacer. Ella no lo reconocía, estaba perdida en un delirio, lo insultó echandolo diciendo que no vuelva a buscarla.

Siguió con su vida, de a poco y como promesa a aquel hijo no nacido se dejó un mechon de pelo mas largo, hecho una trencita, empezó a trabajar en una casa de antigüedades, se armó de un oficio y la siguió peleando.

Con los años, no muchos conoció a Mariela, una niña de 16 años que se le abalanzó con ardor juvenil, y él creyó encontrar a la mujer de su vida, sin pensar en la madurez de los dos para formar una familia, él solo deseaba eso que nunca tuvo, una familia “normal”.

Al poco tiempo ella quedó embarazada, se fueron a vivir juntos, a una pieza en el fondo de un conventillo hasta que nació el bebé, parecía que todo iba a ser como lo soñaba. Pero claro, nada es facil en esta vida no? Tuvieron que irse a vivir a lo de la madre de ella, una mujer dura que no la había criado y que no deseaba convertirse en abuela. En ese escenario la relación se desgastó… y él sintió que ella se alejaba cada vez mas, intentó reconstruir una y otra vez la relación, pero cada vez se hacía mas difícil.




Hasta que una noche la conoció a Andrea...






Ramita

jueves, 3 de febrero de 2011

La noche estaba fresca, el viento le despeinaba el flequillo que con tanto cuidado haba arreglado. Con las chicas la noche se presentía divertida y relajada. Un Fernet para empezar, bailando al ritmo de la playlist del Dj mas bizarro de la zona, un chiquillo vestido de negro se le acercó y rieron juntos en un rincón, el tiempo voló como el humo llevado por el viento en ese balcón.

El celular empezó a sonar, una, dos 5 veces hasta que ella se dio cuenta y salió del lugar dejando a su príncipe ocasional con su vaso de Vodka. Riendo, caminó por la vereda, tambaleándose divertida sobre esos zapatos de plataforma que no acostumbraba usar, él la miró con desilusión y le dijo: "Buscate un taxi, así no te llevo a ningún lado" arrancó la moto y se fue.

Sola, en la esquina mas fría de Buenos Aires con unas copas de mas, no era la situación mas deseada. Caminó hasta la avenida mas transitada y paró un taxi, a penas pudo pronunciar la dirección entre sollozos. Bajó y tocó el timbre, tres veces hasta que del otro lado preguntó: "Quien es?" la voz de haber sido sorprendido durmiendo profundamente y con mal humor. "Yo, bajas?"

Juan bajó por las escaleras, después de meses sin saber de ella la vio apoyada en la puerta de vidrio mirándolo sonriendo pero con el maquillaje corrido por las lágrimas, no dudo en abrir, la llevo con cuidado hasta el ascensor, ella se desvanecía. Al entrar al departamento la alzó y la acostó, el se quedó junto a ella escuchando su llanto leve, le acarició el pelo, la tapó y se acomodó junto a ella para verla dormir.

"Una vez mas" pensó, sabiendo que siempre volvería para ser rescatada.


Ramita

lunes, 18 de octubre de 2010

Una ameba

Tirada en la cama, con el control remoto en la mano... respiraba? si, respiraba con fiaca, como ahorrando aire. Futbol, pelis empezadas y canales de noticias para conectarse con lo que sucedia afuera. Un pedazo de torta en la mesita de luz y un vaso de coca, ya sin gas en el piso; el sabado se alargaba los minutos se retrasaban en el camino. Sonó el celular, alguien del otro lado instó a que se levantara y dejara el lamento a un lado.

"Bueno, ahora voy" su voz sonó pastosa, arenosa... lenta.

Se levantó con desgano, arrastrando las pantuflas y preparó el baño para sacarse de encima las telarañas, despegarse la lagaña de los ojos y ponerle un poco de onda, zapatillas, jean, remera y una camperita que hacia años no usaba, se miró al espejo y no se peino.

Salió y sintió que el aire le cortaba la garganta, no queria hablar con nadie, no queria contar por enesima vez lo mal que se sentía, no quería explicar nada, era inútil hablar... si la solución no iba a llegar magicamente. Entonces decidió desaparecer, apagó el celular, no fué al cine, no salió con sus amigas, se sentó en una plaza a dibujar su angustia, que no iba a sacarla del pozo pero sabía que era mas que satisfactorio encontrarle el lado creativo al bajón.

Volvió al atardecer...

El domingo la encontró tirada en la cama, con el control remoto en la mano...



Ramita.-