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martes, 12 de octubre de 2010

Internacional

Estabamos almorzando en Galerias Pacifico (Burguer! no pidan mucho mas). Mientras yo divagaba pensando en que escribir, y comentaba que sería buena idea andar con un cuaderno para anotar ideas para despues no hacer tan engorroso el laburo de unir las ideas desperdigadas en mi mente llena de otros pensamientos inutiles.

Ella me miraba con los ojos brillantes de emoción (con suspiro adolescente!)

Conoció al suizo en un cumple y se deslumbró a sabiendas que él se iría este viernes. La cronica fue: besos en el bar, besos en costanera sur, sexo desenfrenado en un hostel unos dias despues... para desconectarse, paseo de la MANO!! por el Tigre. Si,  a eso llamo un novio dominguero internacional! Felicitaciones querida amiga, es una pena que te quedes colgadisima soñando despierta con que vuelve en un mes y te rapta, obligandote a vivir en Suiza comiendo chocolates!




Para Anilla!



Ramita.-

miércoles, 18 de agosto de 2010

de la nada

Después de comer, lavó los platos y se sentó a ver 678, pero sin sonido… le había bajado el volumen porque le molestaba mucho la voz de Barone, encendió uno para distenderse y pensar en una nueva historia, tenía que publicar si o si en el diario del domingo, y no tenia muchas ideas; solo se le ocurrían temas que para él ya estaban agotados.


Decidió bajar los 6 pisos por la escalera, escuchando con atención el ruidos de las pantuflas golpeando los escalones. Se sentó en el cordón de la vereda, terminó el porro y suspiró. Ya lo tenía, la soledad que sentía cuando exhalaba y miraba a su lado y solo había NADA.

Corrió sonriendo, subió los 6 pisos por escalera y sintiendo que los pulmones se llenaban de aire gracias a esa dosis de inspiración. Prendió la compu y tecleó, contento, satisfecho de haber hurgado lo suficiente en su mente como para obtener un texto más que decente.

Lo envió al editor del diario, lo tituló Humo al vacío.

Y se sentó en la cama, exultante, hacía mucho que no escribía tan naturalmente, tomó una copa de vino y se recostó, aún sonreía, hasta que de golpe se incorporó llorando, preguntándose porque tanta felicidad si estaba hablando de lo solo y vacío que se sentía.





Ramita