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lunes, 30 de enero de 2012

Aislarse


Miraba el techo de madera,  mientras él sentado en la punta de la cama leía. Leía para ella.

No pretendía enamorarse, tal vez pensaba en compartir el vacío que cargaba, para de alguna forma llenar espacios, lograr instantes de felicidad y no sentir la inmensidad del mundo.

En las sombras lo miraba, se tapaba la cara con la almohada imaginando que de una vez por todas deje de leer y la abrace, pero no lo iba a decir, no iba a pedirlo porque hubiera mostrado que lo necesitaba en ese momento y no era de esas, de esas que jadean y se arrastran por una migaja de amor, ella no tenía intensiones de mendigar cariño. Ella se alejaba.

Era el momento perfecto para escuchar algo de jazz y desnudarle las ganas, era el momento ideal para besarle la espalda y llevarlo a las sabanas, abrazarlo, hundirse en la noche y respirar la mañana. Pero ella no lo pensó así, miró la hora encendió un cigarrillo, sonrió y le dijo que era tarde.

Tomó su cartera, le dio un beso y se fue. Él no alcanzó a intentar convencerla de quedarse. No sabía que su mente se anticipaba a todo, a todos y que antes que eso se termine ella se iria. No soportaría un fracaso más, preferia huir.






Ramita





lunes, 9 de enero de 2012

Casi 20 años del primer beso.

Cena improvisada, la expectativa... saber que iba a suceder después de años de postergación, o de nunca habernos propuesto nada, nuestra intimidad se limitaba a besos, esos que dejan un rastro de deseo pero que no nos movilizaba hacer nada mas que eso.
Hay un sentimiento, no es amor loco y apasionado, es una conexión extraña que nunca me detuve a analizar (raro en mi, mujer de lapiz y papel que toma nota de todos los detalles).

En fin fue mejor de lo que alguna vez pensé. Pero tambien sorpresas como alguna pregunta muy minita, y no  hecha por mi... ojo! se lo dije, que raro que un hombre pregunte: que te gusta de mi, que te molesta... pero estuvo excelente; porque así de poco convencional es esto que tenemos hace tanto.

El amanecer me sorprendió sin lentes de sol, con ganas de acurrucarme un rato mas... pero la realidad no me dejaba; ya habrá tiempo... o no. Pero un ¿Cuando vas a desayunar conmigo? apareció en un sms y recordé lo fácil que me resulta huir de algunas situaciones.



Por ahora, simplemente por ahora amemos la trama...


Ramita