En los últimos 4 años viajé casi todos los días en colectivo, no pude con mi genio y me dedique a la observación, primero del pasaje en general, después de algunos personajes y por último del chofer.
El chofer de colectivo tiene rasgos particulares, uno de ellos es su malhumor o su simpatía exagerada... nunca un término medio. Pero no quiero salirme de la línea de mi blog, y voy a detenerme en Los colectiveros y las mujeres.
Los tiempos cambian, pero no cambia ese afán de seductor de la mayoría de los choferes, nadie se ofenda por favor, es una observación a los queridos conductores de la línea 159.
La campera verde, el logo de la empresa del lado del corazón, el pelo desalineado, el atado de Marlboro en el bolsillo y la última incorporación, el nextel... si, ese aparatito que irrita mis oidos
Bien continuemos...
Sube ella, rubia de frasco, pantalón ajustado... sonríe, él la mira y le hace la seña, ella pasa, bien! Primer logro, no paga los correspondientes 1.50 y se sienta!!
Se miran por el espejo, el sonrie dice cosas que obviamente ella no escucha, por el ruido del motor y la gente, pero ahí estan unidos vaya a saber como...
Cuando el viaje está promediando y quedan pocos pasajeros, ella se acerca al descuido y lo saluda, inician una conversación, presa/predador y presa/predadora las reglas son esas, un ataque de sonrisas y preguntas como: Y salis por acá? Vas a bailar..? se escucha un: jijiji de ella de vez en cuando...
Ella se prepara a bajar, el dice al aire... te llamo..
Bueno..
Al otro día casi la misma escena, otro chofer, otra señorita... o señora tal vez... uno nunca sabe...