
En mis manos dejé la tinta de la ultima vez que escribi, aquella fue la noche en que reconoci mi error, cualquiera podria decir que de amor nadie se muere, pero en la oscuridad lo vi desgarrarse por dentro, no quise, lo juro, pero debia decirle la verdad, era mas fuerte mi odio hacia ella que mi amor por el... y ahí fuí, decidida y escupi la cruel verdad en sus oidos.
Me miró con ternura y me dijo: No necesitaba saberlo.
Una tarde algunos dias despues sonó el telefono, era ella y lloraba desesperada, lo encontró ahorcado en el baño; mastiqué mi odio y desprecio, la consolé sin decir mucho... fui a buscarla y no derramé ni una lagrima, creo que fue la ultima vez que la vi, arrugada y sola en un rincón, creyéndose culpable cuando la culpable fui yo.
Me miró con ternura y me dijo: No necesitaba saberlo.
Una tarde algunos dias despues sonó el telefono, era ella y lloraba desesperada, lo encontró ahorcado en el baño; mastiqué mi odio y desprecio, la consolé sin decir mucho... fui a buscarla y no derramé ni una lagrima, creo que fue la ultima vez que la vi, arrugada y sola en un rincón, creyéndose culpable cuando la culpable fui yo.
2 comentarios:
Por que será que me gustan tanto esas historias oscuras que me dejan con el sabor amargo en la boca.
Felicitaciones!
ehhhh, ehhhhhh, ehhhhhhhhh...
como que no me sale nada...
Publicar un comentario