Toda la semana sentí la sombra de un chico yendo y viniendo en las oficinas del edificio de enfrente, ya tarde subió una de las cortinas y levanté la vista... me saludó; respondí el saludo educadamente y seguí escribiendo los informes que me toca hacer a esta altura del año.-
Hoy, en un fallido salto a la pileta caí en la cuenta de lo triste que puedo ponerme... pero me sobrepuse y devoré una tarteleta de mousse de chocolate de La Briocche.
Con ese delicioso bocado, me dispuse a trabajar... y alrededor de las 19:00 levanto la vista y lo veo, al otro lado de la calle en el edificio de enfrente otra vez pero en esta ocasión ... con un cartel blanco escrito a mano: “Buen Fin de Semana”.
Roja, de mil colores cálidos... con una sonrisa sorprendida devolvi el saludo con la mano... y me hundí en la silla.
Ramita
2 comentarios:
Que buena onda :)
Nos leemos!
Decime que no es verdad.
Publicar un comentario