miércoles, 18 de febrero de 2009

Para Mer.

Generalmente Maria se pone colorada ante la minima frase que tenga que ver con algo de ella, por ejemplo: que linda remera, te maquillaste? Estas mas flaca?

Frases que para cualquiera significan nada, para ella determinan su estado de ánimo por el resto del día.

Entonces aparece Sergio el nuevo de sistemas y ella estalla, sueña con zambullirse en la cueva llena de servidores, cables, teléfonos y headsets ... sonríe como tonta unos minutos y luego vuelve a la realidad espantosa que la ata a la silla.

Una de esas tardes de histeria colectiva, sumida en la preocupación del trabajo, sintió como la mano de Sergio se posó en su hombro, el resto, testigos silenciosas de la escenas nos miramos complices esperando que ella pronunciara alguna frase coherente...

Pero no.

Balbuceó un “hola”, su color rojo se tornó violeta y sonrió como si tuviera un espasmo... desde ese día Sergio pasa raudamente sin mirar, creemos que la impresión que causó María no fue la de encanto, mas bien espanto.













Ramita.

4 comentarios:

Anoia dijo...

Como diría Cookie, a mi me pasa.

ojo vidrioso dijo...

Por momentos me gustaría ser un mosquito para ver lo que pasa en tu oficina ;)

nanablanca dijo...

Francamente un boludo si no se le vuelve a acercar por eso.

Ornella dijo...

¿quién fue?

a Mercedes me la cruzo a veces por la calle, no sé, es raro. Jaja.