El trabajar juntos no era algo que a ella le hiciera bien, de por si era complejo aguantar sus roces, sus masajes y su constante necesidad de hablar de sexo aunque no tenga nada que ver con el excel o el informe de ausentismo.
Ella se esforzaba todos los dias, pero sabía que iba a ceder y así fue... un sabado a la tarde, horario inofensivo se juntaron a tomar mates... ok, nada de mates, terminaron con unas cervezas, un poco de marihuana y la ropa transpirada.
El lunes ella con el amor florecido se presentó con una sonrisa rosada y la ilusión disimulada entre las manos...
_Que haceees le dijo él.
_Todo bien vos? (ella intentado no temblar)
_Bien, algo dolorido
El al desperezarse dejó al descubierto la marca/moretón/chuponazo en el cuello.
_Bueno empecemos a trabajar_ Dijo ella; viendo como su sonrisa se decoloraba y se transformaba en mueca tragicómica.
Ramita.
4 comentarios:
Que horror... Y esa situación en el trabajo se puede llevar a muchas otras. Que descepción.
Beso.
Donde se come...
Sos grosa... Sabelo... Che, sabes que hago el sabado? :P
besiño
No pasó. ¿sos vidente?
:O
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