La noche estaba fresca, el viento le despeinaba el flequillo que con tanto cuidado haba arreglado. Con las chicas la noche se presentía divertida y relajada. Un Fernet para empezar, bailando al ritmo de la playlist del Dj mas bizarro de la zona, un chiquillo vestido de negro se le acercó y rieron juntos en un rincón, el tiempo voló como el humo llevado por el viento en ese balcón.
El celular empezó a sonar, una, dos 5 veces hasta que ella se dio cuenta y salió del lugar dejando a su príncipe ocasional con su vaso de Vodka. Riendo, caminó por la vereda, tambaleándose divertida sobre esos zapatos de plataforma que no acostumbraba usar, él la miró con desilusión y le dijo: "Buscate un taxi, así no te llevo a ningún lado" arrancó la moto y se fue.
Sola, en la esquina mas fría de Buenos Aires con unas copas de mas, no era la situación mas deseada. Caminó hasta la avenida mas transitada y paró un taxi, a penas pudo pronunciar la dirección entre sollozos. Bajó y tocó el timbre, tres veces hasta que del otro lado preguntó: "Quien es?" la voz de haber sido sorprendido durmiendo profundamente y con mal humor. "Yo, bajas?"
Juan bajó por las escaleras, después de meses sin saber de ella la vio apoyada en la puerta de vidrio mirándolo sonriendo pero con el maquillaje corrido por las lágrimas, no dudo en abrir, la llevo con cuidado hasta el ascensor, ella se desvanecía. Al entrar al departamento la alzó y la acostó, el se quedó junto a ella escuchando su llanto leve, le acarició el pelo, la tapó y se acomodó junto a ella para verla dormir.
"Una vez mas" pensó, sabiendo que siempre volvería para ser rescatada.
Ramita
1 comentario:
ufffffff q lastima q haya q llegar a ese extremo para ser rescatadas...
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