La tinta se desparrama en la hoja, buscando cada rincon para cubrirlo con su color, oscuridad representada en dos pinceladas y yo en trance; escalando el mal humor para brillar otra vez.
La tinta se escurre, se destiñe una noche de esas en que deberia haberme quedado en casa, pero salí evitando la gente y hundiendo mis labios en la boca de un desconocido
En la mañana cuando el sol entre en mi cuarto recordaré poco de esa noche en que la tinta no me habló y deje que mi otro yo hiciera lo que quisiera, abandonandome en una esquina desconocida de este otoño en Buenos Aires.
Ramita

3 comentarios:
Lo bueno de la tinta es que tiñe todo lo que toca.
¡TAMBIÉN DIBUJÁS! Waaah.
sii, tambien dibujo... je! es un vicio..
Rami
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