domingo, 4 de septiembre de 2011

Turno y edad.

En la habitación desnuda de lujos, ella vestía medias con ligas, se ajustó al plan del sexo en silencio, sin pensar, porque tendía a hablar demasiado, intentó desligarse de su costado fragil y embistió con pasión al amante... no quiso mirarlo a los ojos, prefería vendarse los ojos, y sospechar un poco de amor, para darle algo de sentido al atardecer.

En la maraña de caricias y besos en la espalda dejó que un suspiro escapara, esos que son profundos y deducen un poco mas de pasión que de costumbre, el golpe seco en el colchon, señal clara de que todo va bien... las medias puestas aún, cual fetiche, para el que le gusta espiar una escena prohibida, un poco inmoral para el estructurado, un poco de culpa por dejarse llevar... la diferencia de edad no la paralizaba, lo preferia así ansioso e inexperto, lo comía con solo mirarlo. 

Él quería algo mas, se veía maduro, ya habían pasado 6 años de la única vez que estuvieron juntos y tenia 23, que importaba la brecha de 10 años si el se sentía seguro de poder compartir mas que noches de sexo, el se sabia capaz de amar, de entender a esa mujer que todavia dudaba de ella misma, de su cuerpo... que todavía estaba intentando pegar los pedazos del corazón destrozado que dejó el anterior, con sus pretensiones de 90-60-90...

Los dos, amigos. Al final del turno no sabían. Después... que importa el después.






Ramita

2 comentarios:

ojo vidrioso dijo...

"Tomorrow never knows"

El sexo placentero inhibe lo demás

Beso

Gabriel Cruz dijo...

Bueno, pues mientras ambos sepan que no hay nada de fondo sino el sólo placer carnal, pues puede ir bien, aunque me parece que ello siempre terminará en desastre :(