miércoles, 14 de agosto de 2013

Tiempo, memoria y olvido


Nostalgia crónica, rememorar... esa manera de valorar el presente o detestarlo.

Extraños que se hacen conocidos, viejos trastos que no sirven, apilados en un rincón por temor a olvidarlos y perder algo que fuimos.

Nos abrazamos al tiempo, sabiendo que desaparece instantáneamente, nos acurrucamos para eternizar la caricia, prolongar el día, sumergirnos en un espacio que nos han prestado.

Vinito nocturno y charla, terapia par calmar la ansiedad, ganas de contar todo lo que fuimos y somos, ganas de elocuencia y claridad, transparencia quizás, pero nunca vulnerabilidad. Las lágrimas se contienen cuando llegamos a ese punto de nuestra historia que estamos revelando para el otro y para nosotros mismos. Ese instante de quiebre, justo cuando estás hablando te das cuenta de algo tan profundo que te sorprende que haya sido en medio de la charla con un extraño. Y continuas, nada te detiene, das una vuelta y hablas de vos, de la vida, del dolor... y de como ese pasado presente te construyó, y olvidas mil detalles, porque también aprendiste a olvidar.

Recibís el día mirando de reojo la luz, las horas pasan, pero que importa... no es mas que tiempo, y todo queda guardado en la memoria.





Ramita


1 comentario:

ojo vidrioso dijo...

Tiempo pasado, pero no olvidado.
Linda charla, Sil.
Precisamente hoy comenté que leí hace poco que la nostalgia no es algo malo. Yo anduve nostálgico hace poco, y creo que me hizo bien. A seguir recordado y construyendo presente actual y pasado futuro.

Besos