viernes, 27 de septiembre de 2013

De noche





En nuestros ojos habitaba la intensidad, en nuestras manos latía armonía,
nunca volví a sentirme así.
Te atrapó el silencio, después del beso, el mas perfecto.

Abrir los ojos, no imaginar nada mejor y ver el sol entrar por la ventana, la angustia de la soledad otra vez, como tantos amaneceres después de soñar. Soñar.

Me quedó el calor de tu mano en la mia, nunca mas soñé así.





Ramita

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