lunes, 12 de septiembre de 2016
Maldito ACV
El 2016 empezó con un proyecto, mudarme de la casa de mis viejos después del cumple de 15 de mi hija. Pero una semana después de la fiesta mi papá sufrió dos ACV, y todo cambió.
Me duele el alma ver a mi viejo así, ya no es él. ya no lo reconozco salvo cuando se enoja. La ceguera post ACV, la falta de memoria, la irritabilidad, las lágrimas, componentes de una vida que no quiero que él tenga ni que la suframos nosotros.
Me duele mi vieja, que está con los ojos inyectados de angustia, el cuerpo cansado, la mente hastiada de tanta presión, de no saber cuanto va a dormir y ni cuando se va a despertar.
Me duele ver que mi hija sufre por su abuelo, por las reacciones inesperadas, por la locura repentina.
Ya no puedo cargar la mochila de acompañarlo, de estar 5 horas sentada a su lado hablando, poniendo música, tratando de que su cabeza herida vuelva un rato a la realidad, egoísta para algunos, para mi es instinto de supervivencia, quiero gritar, llorar y alejarme de ese ambiente denso, sacarla a mi mamá de la presión diaria, de pensar y calcular que decir para que mi viejo no se desequilibre, quiero que mi hija tenga un espacio de paz.
Yo ya no puedo mas.
Ramita
Publicado por
Sil
en
lunes, septiembre 12, 2016
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