La fiesta llegaba a su fin, y el muchacho en cuestión vestido de rojo pero verde disponible en su corazón le dijo te amo tres veces a la niña de amarillo pero de rojo ocupado brillante en su pecho. El alcohol podría haberse llevado el crédito de esta frase poco feliz ya que la niña estaba acompañada de su novio/concubino, pero no, la lucidez con la que las palabras salieron de su boca significaban un flechazo a primera vista del héroe de nuestra historia.
Una semana mas tarde, conversando en el muchacho, confesó que extrañamente no recuerda haber dicho eso pero si recuerda como el puño del novio le acertaba un justo puñetazo en la mandíbula.
Ella en crisis decidió echar a su prometido del departamento de su propiedad tirando todas y cada una de las pertenencias de este por el hueco del ascensor.
Nuestro héroe, enterado del asunto, se apersonó en Scalabrini Ortiz, tocó el timbre y vió como su flechada amada corría a su encuentro...
Que lindo sería que fuera asi no?
Una semana mas tarde, conversando en el muchacho, confesó que extrañamente no recuerda haber dicho eso pero si recuerda como el puño del novio le acertaba un justo puñetazo en la mandíbula.
Ella en crisis decidió echar a su prometido del departamento de su propiedad tirando todas y cada una de las pertenencias de este por el hueco del ascensor.
Nuestro héroe, enterado del asunto, se apersonó en Scalabrini Ortiz, tocó el timbre y vió como su flechada amada corría a su encuentro...
Que lindo sería que fuera asi no?
Ramita
1 comentario:
¿EEEEEEEEEEEEEEE?
jaja.
Tus historias son así como: ¡PARA!
¡Paren el muuundo!
Je.
Loove Chiiva
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