miércoles, 17 de noviembre de 2010

Un té de despedida

Preparó el desayuno, corrió las cortinas, miró el cuarto iluminado por el sol. Lo vió como dormia, boca abajo cansado del dia y la noche que se iba. Se acercó, le dió un beso en la espalda, le susurró al oído para que se levantara. Se levantó y se fue, respirando profundo el aire de la mañana.

Èl en silencio y con fiaca se desperezó´, vio que ella se habia ido y lo supo; el silencio no era el de otras mañanas que amanecian juntos, esta vez el esmero de ella fue revelador. Se acercó a la mesa en la cocina y ahí estaba la nota, mezquinaba explicaciones, solo se despedia. No supo si entristecerse o enojarse, decidió que lo mas sano era enojarse para no caer en la tentación de buscarla.

Se tomó el té que ella le habia dejado preparado, queria saborearlo porque sabia que iba a ser lo ultimo que tuviera de ella.



Todavia me cuenta esa historia, todavia cree que le creo que no lo afectó.



Ramita

4 comentarios:

Cookie / Cat dijo...

"Todavia me cuenta esa historia, todavia cree que le creo que no lo afectó."

jajaja

Cuántas veces me pasó lo mismo...!
Me refiero a contar algo y que no me creyeran que no me había afectado...

:P

Sil dijo...

yo odio que no me crean que no me afectó!! jajaja

Sil dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Ornella dijo...

cuando algo no te afecta, no tenés necesidad de ir contándolo por ahí. Es algo más, como esas que pasaron y no las comentás porque te dan igual.

linda historia igual. Buena elección.