jueves, 20 de septiembre de 2012

Realidad soñada


Nos sentamos a tomar un café y me contó el sueño, otro de tantos, de miles de noches... la historia se desarrollaba diferente pero él estaba igual, y la besaba leve y dolorosamente.


Siempre pensé que sus sueños estaban basados en alguien real, ella lo negaba, se había aferrado a la idea de  que no existia nadie como él. Entonces cada noche pensaba en el rostro de sus sueños y volvía a verlo, hasta conocía su voz. Yo le recomendaba que hiciera terapia, para mi estaba tapando algo, una patología, algo reprimido... Ella detestaba que le dijera eso, estaba contenta con su amor imaginario. Vivir en un mundo irreal solo porque el sueño es perfecto no es sano.

Puede alguien aferrarse a una ilusión de esa manera? Ella podía.


Ramita


3 comentarios:

Guillermo Altayrac dijo...

Oh, un amigo drogadicto de quién he escrito algunas veces en mi blog me dijo una vez:
«Dicen que la droga es un paraíso artificial. Yo digo: paraíso al fin.»

Respecto a la mujer salvaje de Banchero, decí que yo no tenía un sifón a mano. Si no, el agua a la cara se la tiraba con presión.

¡Abrazo y gracias por pasar!

Violeta dijo...

Ramita...qué tiene de malo vivir aferrada a un sueño? No pensás que tal vez ella en su cabeza imaginada está llena de sonrisas mientras nosotros podemos ver la horrorosa realidad que ns rodea, y sonreir cada vez menos?

Sil dijo...

Violeta, es tan doloroso despertar con la sensación de un beso que nunca ocurrió... pfff si habré soñado

Rami