martes, 2 de octubre de 2012
El soberbio
El soberbio. Nombre de restaurante o pequeño hotel en algún lugar inhóspito.
En este caso es el adjetivo descalificativo para definir a un personaje que trabaja conmigo, o es gerente comercial según su tarjeta, que saca a relucir antes de abandonar una charla con algún descuidado interlocutor que lo único que desea es que se calle. Por que claro, el soberbio es un hablador compulsivo, hincha del autobombo y definitivamente un pelotudo.
Saluda en italiano, usa la camisa abierta, jean con zapatos en punta cuadrada, barba de unos días y suena como ringtone Poncho Please Me. Pretende mostrarse de alcurnia, mundano y es un gran simulador, el típico garca argentino, de frases largas que no dicen nada.
El soberbio sabe todo de todo, habla de política como si se codeara con Macri (o sea, mucho no sabe) habla de economía y de servicios públicos. Lo que te imagines, a él le pasó y te dice que hacer, es un libro abierto lleno de insignificancias y chistes malos que solo él cree graciosos.
Lo detesto!
Ramita!
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2 comentarios:
je, que buena descripción, para mi que compartimos jefe, jajaja
un abrazo rami
gracias!!! lo único bueno que tiene es que me irrita tanto que me inspira jajaja!
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