jueves, 7 de febrero de 2013

Tesoro



La panza crece, el ser en tu interior se nutre y te nutre.

Ya llegaran los días y noches mirandole las manitos, acariciandole la nariz, buscando un retazo  tuyo en sus gestos. Las madrugadas te veran levantada junto a su cuna para corroborar que está durmiendo bien.

Tal vez caigas en la tentación de alzarlo cuando llore… ¿y? que importa la pedagogia moderna si lo que necesita es contención y tu amor. Tal vez duerma con vos algunas veces, tal vez cuando ya camine corra una noche a meterse en tu cama y te rodee con sus brazos el cuello y te diga que te ama.

Cada acto de amor, aunque sea chiquito te va a demostrar que la espera valió la pena.

Así son los hijos, pequeñas joyas… grandes amores.









Ramita.



3 comentarios:

Ornella dijo...

Nada ni nadie puede impedir que sufran,
que las agujas avancen en el reloj,
que decidan por ellos, que se equivoquen,
que crezcan y que un día nos digan adiós

Perdón, me vino a la mente. Qué lindos los hijos :)

Dany dijo...

Ni te digo las veces que lo observamos a un milímetro para escuchar si respira.....

Ale dijo...

tenemos que arreglar por el libro, por donde estas vos?