La panza crece, el ser en tu interior se
nutre y te nutre.
Ya llegaran los días y noches mirandole
las manitos, acariciandole la nariz, buscando un retazo tuyo en sus gestos. Las madrugadas te veran
levantada junto a su cuna para corroborar que está durmiendo bien.
Tal vez caigas en la tentación de alzarlo
cuando llore… ¿y? que importa la pedagogia moderna si lo que necesita es contención
y tu amor. Tal vez duerma con vos algunas veces, tal vez cuando ya camine corra
una noche a meterse en tu cama y te rodee con sus brazos el cuello y te diga
que te ama.
Cada acto de amor, aunque sea chiquito te
va a demostrar que la espera valió la pena.
Así son los hijos, pequeñas joyas…
grandes amores.
Ramita.
3 comentarios:
Nada ni nadie puede impedir que sufran,
que las agujas avancen en el reloj,
que decidan por ellos, que se equivoquen,
que crezcan y que un día nos digan adiós
Perdón, me vino a la mente. Qué lindos los hijos :)
Ni te digo las veces que lo observamos a un milímetro para escuchar si respira.....
tenemos que arreglar por el libro, por donde estas vos?
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